No tengas miedo, hermano, hermana, Cristo es el camino que conduce a la salvación, y con Él en nuestro pensamiento no tropezaremos.
Porque Él pasó por muchos momentos difíciles también, en el huerto de Getsemaní sudó sangre, sintió un profundo dolor.
Y nosotros no estamos sudando sangre, ni sentimos su dolor ni el peso de la cruz que Él cargo por nosotros.
Si estás triste, Él es la felicidad. Si eres pobre, felicidades, la felicidad es gratis.
Los que aquí tienen será más difícil para ellos entrar al reino de Dios, porque tienen que dejar todo, y los que son pobres aquí, serán los más ricos.
Para tener todo, a montones y para siempre, hay que ir al cielo.
Entonces, busca primero el reino de Dios y por añadidura lo demás se te dará.
He ahí la solución para tener lo que necesitas en esta vida y pasarla bien en un mundo donde el dinero no exista.
Ni con todo el dinero del mundo se compra tener siempre lo que necesitas cuando y como lo necesitas.
Nunca se termina de aprender. En algunas esferas de la vida vamos a estar más arriba o abajo que en otras.
Es muy fácil ver los logros de otros y sentir que no hemos llegado a eso, pero cada quien tiene su propio camino.
Decidir mejorar ya es un paso importante en todo lo que hacemos.
No te preocupes si sientes que no puedes. En dado caso, la clave es encomendarnos a quien todo lo puede, Dios, y de su mano vamos por camino seguro.
Oración Personal Para No Tener Miedo
Querido Señor Jesús, en el Evangelio de Lucas 21, 5-19 nos enseñas a no tener miedo. Como es costumbre, al final del año litúrgico se habla del final de los tiempos, y en este caso de una forma más descriptiva.
Amado Señor, no quiero estar más inmersa en otras bellezas, como el templo de oro y mármol en la lectura, que en la belleza de tu amor y de tu misericordia infinita.
«Cuídense de que nadie los engañe» has dicho. Nadie puede ser mi Mesías, salvo Tú. No haré caso aunque alguien diga que lo es, sin embargo, dame inteligencia para hacerlo con ternura.
«Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico». Jesús, yo soy tan miedosa a veces, sin embargo, ante tu cruz o tomando el crucifijo nada puedo temer.
«Los perseguirán y los apresarán». Mi vida entera, Mi Dios, así como Pablo proclamaba tus maravillas en su tiempo difícil, así dame la serenidad cuando llegue el momento. Tal vez mi cárcel no la es la que me imagino, tal vez es una en el sentido espiritual, Señor Jesús, y entonces necesitaré más fuerza.
Al final, aunque pase todo tipo de pruebas, no me tengo que preocupar por nada, pues Tú me darás las palabras a decir, con las que no me podrá contradecir ningún adversario.
Gracias, Dios, por darme esta calma. Tienes contados hasta los cabellos de mi cabeza, y todos ellos sobrevivirán conmigo mientras me mantenga firme en la fe.
Me abrazo a tu cruz, Señor Jesús, en medio de todas las tormentas que atravieso y hacen tambalear mi mundo.
Bendito Seas, Señor, por tus consejos. Aunque ninguna de mis pobres palabras aumentan tu gloria, sí me unen más a ti, y por eso te seguiré alabando hoy, mañana si me dejas, y así continuamente hasta mi último día en esta tierra, y si Tú me aceptas, también te alabaré en tu reino.
Gracias, Señor, por decirnos cómo será el camino y cómo sobrellevarlo a través de tu seguimiento.




