Todo es regalo de Dios, incluso la enfermedad y la soledad. Pídele a Dios que te explique si no lo entiendes.

Una vez una señora pensó que la tablet de su hija era para picar verduras.

¿Por qué? Ella no sabía para qué era eso. Así nos pasa a nosotros.

Si Dios ya sembró algo en tu corazón, deja que florezca en palabras

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