Nuestro Señor Jesucristo nos habla de muchas maneras, y una de ellas son las historias.

Jesús les contaba parábolas a la gente que los escuchaba, pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

No hay que olvidar la importancia de la oración personal, ese encuentro cara a cara con Dios que está en el Santísimo.

¿Qué Dice La Parábola Del Hijo Pródigo?

Un Padre tenía dos hijos, uno de ellos le pidió la herencia cuando el padre vivía (cosa que no debería hacer ningún hijo), este era un hijo rebelde, que solo pensaba en él.

Derrochó la herencia viviendo libertinamente, y cuando pasó hambre pensó regresar a su padre.

Había pensado decirle “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo, recíbeme como a uno de tus criados”.

Se había arrepentido, pero porque tuvo hambre, no por amor (que es lo ideal).

Cuando vuelve a casa de su padre, ni siquiera termina de decirle todo lo que tenía planeado porque el padre corre a abrazarlo.

Básicamente solo dice “Padre, he pecado”. Es lo que deberíamos hacer cuando nos confesamos, no decir todos los por menores de cada pecado.

Jesús quería dar a entender la relación con Dios, un Padre misericordioso que nos abraza cuando nos arrepentimos.

Dios No Rechaza Un Corazón Contrito

La contrición consiste en el arrepentimiento con dolor por haberle fallado a Dios y haberlo crucificado de nuevo con nuestros pecados mortales.

Dios es nuestro Padre, nos ama con todo su corazón, pero también es Justo.

Si no nos arrepentimos y lo confesamos de boca ante un sacerdote (que actúa en persona de Cristo), esos pecados nos seguirán carcomiendo por dentro.

Y más que hacerle daño a Cristo con nuestros pecados, le hacemos daño porque Él es un Padre que se quiere llevar bien con sus hijos.

Le duelen nuestros pecados porque nos ama, porque quiere lo mejor para nosotros.

En la confesión es como si le estuviéramos pidiendo perdón a Dios, y qué hermoso es cuando podemos hacerlo donde está la Eucaristía.

Si Dios ya sembró algo en tu corazón, deja que florezca en palabras

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