El primero es amar a Dios sobre todas las cosas.

San Agustín decía ama y haz lo que quieras.

Para amar así hay que estar conectado con el que es puro amor.

Así como el celular necesita recarga para poder funcionar, nosotros también con Dios para poder actuar correctamente.

Si Dios ya sembró algo en tu corazón, deja que florezca en palabras

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