Dios nos creó a su imagen y semejanza, sin embargo, nosotros no somos nuestro Dios.
Si intentamos serlo, caemos en un abismo de soledad, de dudas, error y llanto.
Vivimos en un mundo que nos vende un millón de cosas para facilitarnos la vida, como si pudiéramos tener todo con dinero.
Pero Dios creo todo lo que eres, todo lo que tienes prestado para esta vida, todo lo que vas a ser un futuro.
Cuando Nuestro Señor es nuestro todo, vienen las dificultades y nuestra casa (nuestra alma) no se cae.
Porque tiene todo lo necesario, tiene a su Creador y Salvador.
Si faltan amigos, porque estás en temas de fe, tienes al mejor amigo del mundo, el que siempre te escucha, a pesar de que es más inteligente que tú.
Si falta dinero, observas que no te falta comida, ni vestido, no tienes lujos, pero tienes sustento para seguir caminando.
Si falta comida y salud, puedes ofrecer tus carencias y dificultades por una intención.
Si falta la vida, gloria a Dios que nos reciba en su reino eterno.
Que nunca falte Dios en tu corazón, en tu pensamiento, principios, palabras y obras.
Porque cuando falta Dios, te desesperas, te pones triste, o simplemente no entiendes cuando quieres entender.
No somos Dios para entender todo. Somos criaturas creadas por él, liberadas por amor. Si estás bautizado eres su hijo amado.
Tratar de entender los planes de Dios sin estar con Él es caso perdido.
Dios te hará ver lo que tengas que ver, te acompañará a donde vayas.
No lo lleves a lugares oscuros, sé luz, viviendo feliz y conversando con Él en oración.
Porque Nuestro Señor, que es el todopoderoso, que es todo amor, quiere a alguien muy pobre de espíritu, muy débil, muy necio, a alguien que a veces no le habla ni le escucha.
¿Qué pasaría si un amigo te tratara como tú tratas al Señor?
Dios es todo. Déjalo ser tu amigo y tu Dios, Él te guiará. Vive feliz en amistad con Él.




