El Espíritu Santo, que vino a nosotros en Pentecostés, después de que Jesús resucitó y ascendió al cielo, nos consuela e inspira sus siete sagrados dones.
Los dones del Espíritu Santo son cualidades que provee a los católicos bautizados para actuar conforme a la voluntad de Dios.
Da a cada bautizado dones especiales, según los cuales, la persona está llamada a dar frutos.
Son diferentes a los frutos del Espíritu Santo, en el sentido de que los dones son el regalo de Dios y los frutos son cómo respondemos a ese regalo.
Veamos cada don uno por uno, comenzando con el que pidió el mismísimo rey Salomón.
Don de Sabiduría
Se refiere a ver con claridad nuestro actuar para mayor gloria de Dios y comunicar el evangelio con nuestro testimonio.
Nuestro Señor Jesús dice en Mateo 10, 19-20 que no nos preocupemos de lo que vamos a decir, porque el Espíritu hablará por nosotros.
La sabiduría sirve en la tribulación, para ver con los ojos de la fe, y en la vida activa para actuar correctamente.
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